Conquista criolla
Lucila Sperber y Sofía Achával exportan moda sostenible con acervo gauchesco. Desafíos de la virtualidad.
El escritor francés Pierre Drieu La Rochelle caminaba con Borges una madrugada durante su visita a la Argentina en 1933. Contemplaban el horizonte pampeano, esa línea infinita que tanto atrae y sorprende al ojo extranjero. La Rochelle describió ese primer choque con la inmensidad territorial: “La Pampa es un vértigo horizontal”. La definición caló hondo en el escritor argentino, quien se apropió de la frase, como también la etiqueta Acheval, que la bordó en hilo dorado en las mangas de una
camisa de su primera colección.
Fue hace cuatro años que Sofía Achával y Lucía Sperber cruzaron caminos en plena realización de una campaña de Rochas. En ese momento Sperber gerenciaba la marca francesa en Sudamérica y Achával, exmodelo de Marc Jacobs, Louis Vuitton y Chloé, trabajaba como estilista. La conexión francoargentina común a ambas y los ámbitos similares en que se movían, hicieron surgir rápidamente ganas de crear un proyecto en conjunto, vinculado a sus raíces e inspirado en el folclore de la pampa y los gauchos.
Desde París, a través de una videollamada, Sofía comenta que los franceses siempre confundían su apellido –Achával– con à cheval (a caballo, en francés). Por eso, años después lo utilizó para dar nombre a la firma. Menciona también que cuando estudiaba en Studio Berçot veía que las prendas argentinas como botas y bombachas generaban fascinación entre las europeas. “Se trataba de un mundo exótico y desconocido para ellas. Me entusiasmaba tener una marca que fusionara la
estética criolla con la alta moda”.
De producción local, entre el norte argentino, Uruguay y Brasil, Acheval crea prendas atemporales, acotadas a 25 artículos por colección y en dos opciones de color. Usa siluetas relajadas que se adaptan a distintos climas y momentos del día. Se venden online en NET-A-PORTER, Galerías Lafayette, Matches, como también en Milán, a través del showroom de Ricardo Grassi. “Estamos trabajando bajo la modalidad no season porque eso es lo que para nosotras significa la modernidad”, dice Lucila Sperber, que se conecta desde Estados Unidos. “Hoy, teniendo en cuenta el cambio climático, se trata de evitar los viajes constantes. A esto se suma la posibilidad de la compra online; el diseño de colecciones por temporada quedó un poco demodé”, agrega Sofía.
L ́OFFICIEL: ¿Cómo es el presente de Acheval?
LUCILA SPERBER: Venimos de presentar la nueva colección en la Semana de la Moda de París, para clientes, prensa y amigos de la marca y estamos impulsando la venta online. Sumamos cápsulas como las remeras inspiradas en la camiseta suplente que usó Diego Maradona en el Mundial 86, las colaboraciones de sombreros con Borsalino, la línea de joyería zodiacal con la artista argentina Luna Paiva o la alianza de perfumes con Bon Parfumeur. Manejamos una matriz de crecimiento muy pensada, con una gran capacidad de proyección y de materializar las estrategias. Tenés que saber muy bien cuál es la relación exacta entre el producto y el mercado para poder insertarte exitosamente, porque marcas de moda con muy buena identidad hay miles.
SOFIA ACHAVAL: Teníamos muy en claro cómo queríamos desarrollar el proyecto. Hoy las mujeres están a la búsqueda de marcas más originales y los países menos conocidos y con menor acceso, se volvieron más deseables. También hay una revalorización de lo artesanal que buscamos capitalizar desde las colaboraciones, como los ponchos que hicimos con la hilandería Warmi en el norte de la Argentina, poniendo en valor la producción local de las hilanderas y respetando el comercio justo.
Trabajamos con textiles que contienen tejido hecho a partir de material recilado
L’O: ¿Qué lugar le dan a la sustentabilidad?
LS: Tenemos una unidad de negocio que se dedica exclusivamente a ese tema. En la pandemia empezamos a repensar la logística. Vendemos el stock a través de las plataformas y también lo reutilizamos en nuevas colecciones. Trabajamos con textiles que contienen tejido hecho a partir de material reciclado. Por otro lado, buscamos darle valor a lo artesanal y protegerlo.
L’O: ¿Tienen nuevos proyectos?
SA: Estamos por lanzar un producto físico que tiene su gemelo digital. Desde que Arthur Madrid (el CEO francés del metaverso The Sandbox) empezó a invertir en Acheval estamos investigando juntos cómo hacer que la marca se integre a un mundo novedoso como el de la Web3 de una manera orgánica, que tenga que ver con la propia identidad. Desde la comunicación, sumamos una cuenta de TikTok y es un nuevo desafío porque, si bien las Gen Z son público de nuestra marca, tuvimos que preguntarles a nuestras hijas qué y cómo consumen en esta red social.
LS: Además, la nueva colección viene cargada de un splash de color y cinco productos nuevos. En-
tre ellos, una colaboración de cosmética con Tata Harper. Nos encantan sus productos porque son
naturales, sustentables y los hacen en el campo.
L’O: ¿Piensan traer la colección a la Argentina en algún momento?
(Al mismo tiempo que Sofía dice que “sí”, Lucila responde que “no”, y se ríen.)
LS: Nuestra dinámica empezó para el mercado europeo, siguió por Estados Unidos y luego Asia. La estrategia no estuvo planeada para la Argentina. Asesoramos a nuestras clientas locales para ver en qué plataforma online les conviene comprar.
SA: Todo el tiempo nos piden una tienda temporal en Buenos Aires y la verdad es que nos encantaría para resultar más accesibles. El deseo está, ya veremos cómo concretarlo.